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Comunidad / Mercado Gay?   Imprimir  E-Mail 
escrito por Salvador Sepúlveda Montoya   evaluación de los lectores:starstarstarstarstar / 73
Malo Bueno
Friday, 24 de December de 2004
ImageEn la medida que los homosexuales se autodefinen, bajo el nombre de Gays, en tanto se reconocen entre sí a partir de ciertos códigos comunes, los homosexuales –o parte de la población homosexual- compartiría una serie de simbolismos o formas de relacionarse – conceptos, lugares de encuentro, puntos de referencia, lo que algunos denominan como cultura o subcultura gay -, que los haría constituirse en una comunidad ya que habría “vínculos que unen a unos y a otros independiente de su apellido, de su color y de su riqueza” 1.

 

Por otro lado la posibilidad de que exista una comunidad Gay o más aún una comunidad GLBTT 2 se ve enfrentada a la poca sedimentación, conservación y/o traspaso de la memoria, de tradiciones que articulen un pasado, un presente y proyecten un futuro para el conjunto de los potenciales integrantes y que sea capaz de darle un sentido de pertenencia. La falta de conservación de la memoria podría explicarse como un rechazo a un pasado con el cual no se siente identificación o cuyo contenido no se corresponde con el contexto de diversión propio de los lugares de encuentro gay, también cabría el preguntarse el por qué exigirle a la población homosexual el formar una comunidad, cuando a otros grupos no se les exige, aunque no hay que olvidar que el concepto de comunidad gay es propio del discurso de las organizaciones que luchan por los derechos de estos. Quizás ese proceso se encuentre en germinación a través de actos como la Marcha del Orgullo Gay, que año tras año recuerda los hechos de violencia que han afectado a los homosexuales chilenos, que celebra la diversidad sexual y reivindica los derechos de las minorías sexuales.

 

En otros países la comunidad gay ha logrado obtener espacios de representación política y/o reconocimiento constitucional, es decir, ha logrado constituir una identidad que entra en el ejercicio ciudadano de la participación político electoral propia de la democracia liberal. Otro aspecto fundamental en la cohesión de la comunidad gay en el exterior, es su consolidación como un mercado atractivo en términos publicitarios siendo la máxima expresión de esto la Rainbow Card 3, la tarjeta de crédito dirigida al público homosexual que se promociona bajo la idea de que si uno va a salir del closet, debe hacerlo con todo, billetera incluida, y/o en el rechazo a empresas consideradas agresivas contra los homosexuales en su discurso público y en sus prácticas internas 4

 

La lucha por los derechos de los homosexuales en Chile, tiene su primer hito, en la protesta que un grupo de travestíes trabajadores sexuales del centro de Santiago, realizaron en la Plaza de Armas de la capital en abril de 1973, la que fue condenada por igual por la Izquierda y por la Derecha. En una coyuntura histórica en la que el país vivía una exacerbada polarización política entre ambos bandos, la irrupción de travestíes exigiendo que las fuerzas policiales les dejaran trabajar tranquilos, aparece como uno de los pocos, sino el único, punto de consenso entre ambos bandos.

 

Con la llegada de la Dictadura, pocos meses después de la primera protesta homosexual, las posibilidades de ejercer ciudadanía se verán absolutamente limitadas. Será a fines de los años 70's e inicios de los 80's, cuando aparecen en Santiago 5 las primeras discotecas dirigidas a un público homosexual y las primeras organizaciones. Así parecieron el Grupo Integración, en 1977, y Ayuquelén, en 1984, la primera organización lésbica, ambas centradas en la conversación de temas de interés entre pares 6.

 

Otro hito sería la aparición del colectivo Las Yeguas del Apocalipsis , formado por Francisco Casas y Pedro Lemebel, de capital importancia en la escena cultural underground de los años 80`s, a través de performances criticaban al régimen militar y al apagón cultural que este habría provocado, al igual que la mayoría de los chilenos opuestos a la Dictadura este colectivo fue parte de la lucha por la vuelta a la Democracia, que llego a constituirse en el ideal que resolvería todos los problemas del país, el que finalmente devolvería la alegría.

 

Un nuevo tópico articulador de la población homosexual, surgió a fines de los años 80`s con la irrupción del SIDA. dando origen a la Corporación Chilena de Prevención del SIDA (CChPS), a la que luego siguieron otras organizaciones en la línea de la prevención y de la asistencia a portadores de VIH. Dentro del contexto de la Transición emergen públicamente organizaciones que luchan por los derechos de los homosexuales, como el Movimiento de Liberación Homosexual (MOVILH), y el Movimiento Unificado de Minorías Sexuales (MUMS), además de organizaciones como Traves Chile enfocadas a las demandas de los travestíes.

 

Cuando se habla de Mercado Gay en Chile, se habla de la serie de bienes, lugares de encuentro y servicios dirigidos al público homosexual y que podemos encontrar principalmente en Santiago y en otras ciudades del país, son espacios en los que se puede vivir la homosexualidad sin temor a la discriminación de los heterosexuales, espacios mediados por el consumo y generalmente enmarcados en un contexto de diversión 7, así encontramos discotecas, pubs, restaurantes, moteles, sexshops, agencias de viajes, tiendas de ropa, revistas, páginas web - qué incluyen una variedad de servicios desde fotos eróticas, a bolsas de trabajos, guías profesionales, links a discotecas, información sobre salud, sexualidad, belleza, actualidad, chats, etc.- 8 .

 

A partir de la relación con estos servicios surge otra clasificación, es así como un homosexual que no frecuenta discotecas gays no es del ambiente , mientras que uno que si lo haga está en el ambiente . Algunos homosexuales consideran que el centralizar el consumo en estos servicios, es una especie de automarginación que en definitiva no resuelve el problema de la integración social en la medida que separa a los homosexuales del resto de la población, en lo que sería un ghetto, el gaytto. No obstante la sola existencia de un mercado Gay valida la existencia de la población homosexual, aún cuando estos servicios tienen en la confidencialidad una de sus máximas, hacen visible a esta parte de la población en tanto consumidor.

 

Muchos homosexuales evitan el ambiente gay por diferentes motivos algunos creen que su asistencia a estos lugares podría hacer pública su orientación sexual, otros buscan evitar que su entorno social sea principalmente homosexual, es decir, evitan el tener solo amigos gays, lo que sería en la practica entrar en un gaytto.

 

Ahora bien, durante los últimos meses ha habido homosexuales que se han constituido en objeto de consumo presentes en la televisión y la prensa chilena. La conflictiva relación de Ariel Mercader con su familia en la teleserie Machos , el público señalamiento de Anita Alvarado a Giovanni Falchetti y su posterior reconocimiento como homosexual ante sus compañeros y profesores en el reality show de Televisión Nacional Tocando las Estrellas, la presencia de Jordi Castell en tres canales en un año, como fotógrafo, asesor de imagen y/o panelista y la salida del clóset del periodista de espectáculos Italo Pasalacqua han puesto en escena la temática gay, personificada en sujetos no afeminados e incluso considerados atractivos por las mujeres. En el caso de Ariel Mercader, la calidad de objeto de consumo se hace más evidente en la medida que es un personaje de ficción, un personaje querido por el público de la teleserie, lo que se vio reflejado en las múltiples campañas publicitarias que protagonizo Felipe Braun paralelo a la exhibición de Machos, en las que se cuentan una firma de vestuario masculino, una línea de electrodomésticos y un helado. La portada que anunciaba en exclusiva una entrevista a Ariel Mercader, se constituye en la máxima expresión de su consumo, ya que la entrevista indaga en el personaje y no en el actor.

 

Respecto de Giovanni, Jordi e Italo cabe recordar las portadas, los centímetros en la prensa escrita y los minutos en televisión en que han hablado de su orientación sexual, de cómo asumieron que eran homosexuales, un proceso doloroso para unos y completamente tranquilo en el caso de Jordi, quien dice que nunca salió del clóset porque nunca estuvo dentro de él, haciendo mínimas alusiones a sus parejas, manifestando su opinión sobre la adopción, etc.

 

A medio camino entre la noción de comunidad y de mercado podemos situar aquellos bienes de la Industria Cultural, en nuestro contexto en particular la literatura de figuras como Pedro Lemebel, Juan Pablo Sutherland, que han puesto la temática homosexual en el espacio público como formas de expresión y/o creación artística. Así como la Industria Cultural, a través especialmente de la Televisión, renueva la vigencia de la Loca y da un paso en dirección contraria con Ariel Mercader u otros personajes públicos, es a la vez un canal a través del cual autores homo / bisexuales recrean la vivencia de su orientación sexual, permitiéndole al lector la entrada a esta. Así como hay espacios de la Industria Cultural en los que los discursos hegemónicos renuevan su poder constantemente, hay otros espacios en los que los discursos paralelos y/o minoritarios encuentran la posibilidad de hacerse visibles ante el resto de la sociedad que los desconoce y/o niega.

 

En Lemebel, la homosexualidad tiene por escenario la Marginalidad, ya sea en Santiago o Valparaíso, e incluso la clandestinidad cuando esta se ve comprometida políticamente, con una exaltación del modelo de la Loca, de hombres afeminados que desean a hombres bien machos, y una negación del modelo del Gay, asociado a una importación estadounidense. En Sutherland la homosexualidad tiene por escenario a Santiago Poniente, haciéndose eco de esa máxima del clasismo santiaguino que divide la ciudad en dos de Plaza Italia para arriba el Barrio Alto –el Oriente- y de Plaza Italia para Abajo el resto. Aún cuando sus personajes no son marginales, dado que son jóvenes estudiantes de universidades privadas tampoco gozan de una posición socioeconómica holgada, y no se aprecia una asignación de roles tan marcada como la de los textos de Lemebel. En ambos autores la vivencia de la homosexualidad considera la facilidad para establecer encuentros sexuales casuales, la dificultad para establecer relaciones de pareja estables, y la connotación sexual de espacios públicos como el Parque Forestal, la Quinta Normal, etc. Referente al VIH/SIDA en el segundo se ve mayor presencia de conductas de prevención.

 

Pese a los matices entre uno y otro finalmente la vivencia de la homosexualidad en Sutherland y en Lemebel guarda más coincidencias que diferencias, definitivamente el Gay no es pieza de sus relatos lo que nos manifiesta la connotación de status social que guarda este arquetipo, el que no aparece en el contexto socioeconómico de sus historias. No obstante lo anterior la publicación de los libros de estos autores no solo coloca la temática homosexual dentro del mercado literario sino también en la agenda mediática en la cual se ha hecho presente formas explícitas de homofobia, es decir, la sola publicación de estas obras ha generado debate, así la publicación de Ángeles Negros de Juan Pablo Sutherland con financiamiento del Fondart, fue cuestionada y defendida por distintos medios de prensa 9, con puntos de vista opuesto respecto de aquellas obras en las que era legitimo que el Estado invirtiera fondos.

 

Si bien Pedro Lemebel es actualmente un autor respetado y exitoso, su discurso genera anticuerpos en una parte de la población homosexual chilena, dado su énfasis en la marginalidad y en la Loca, en su uso de los nombres con los que suele molestarse a los homosexuales como coliza, mariposón, etc., y que él asume como propios en una suerte de reivindicación de la jerga folklórica de la homosexualidad. A lo que hay que sumar que es un personaje público, que se convirtió en referente de lo homosexual, un referente con un discurso político cercano a la Izquierda extra parlamentaria, que calza zapatos de taco y que tiende a la ambigüedad en su vestir.

 

Otro autor que se ha constituido en referente homosexual es Jaime Bayly, peruano, de familia acomodada, escritor y conductor de televisión residente en Miami, Florida, EE.UU., quien se define públicamente como bisexual. Autor de No se lo digas a nadie, Fue Ayer y no me acuerdo, Los Últimos días de “La Prensa” , Yo amo a mi Mami , Los amigos que perdí y La Mujer de mi Hermano. En Yo amo a mi Mami, relata la infancia de Jimmy, hijo de una acaudalada familia formada por un padre obsesionado con producir dinero, una madre bella, beata y al mismo tiempo frívola, pero en el fondo muy cariñosa y una hermana siempre ausente, que vive en una mansión a las afueras de Lima, rodeado de sirvientes que lo adoran y a quienes retribuye su afecto. Rodeado de muchos personajes y anécdotas la infancia de Jimmy es finalmente solitaria y tiene como referente clave a su madre, una mujer que puede perfectamente conjugar sus aficiones por Escrivá de Balaguer y la revista Cosmopolitan. Bayly construye la imagen de una sociedad hipócrita, profundamente clasista, racista, que ve en Miami su ideal a alcanzar, sin mayores esperanzas de futuro, cuya clase alta tiene la permanente aspiración a salir del país que siente rechazo por su país, en contraposición con los sectores populares que viven una mezcla de resignación y amor por Perú. Bayly ha señalado que siempre ha escrito desde sus propias experiencias y de hecho sus dos últimas novelas lo llevan a él en portada, lo que por supuesto puede entenderse como una eficaz herramienta de marketing, porque pese a las criticas, que para Los amigos que perdí fueron muy malas en la prensa peruana y muy buenas en la prensa española, él es un éxito de ventas. El escenario en que los personajes tienen vivencias homosexuales es muy distinto del de Sutherland y Lemebel, se aleja de la marginalidad y se centra en el otro extremo de la escala social, aún cuando en muchos casos se vive en forma paralela.

 

A Lemebel y Bayly, puede considerárseles parte de la Industria Cultural en tanto personajes públicos, es decir más allá de sus obras. Claramente ambos representan realidades distintas mientras la imagen de Lemebel se asocia a la militancia, al Partido Comunista, y a la marginalidad; a Bayly se le asocia con la televisión, de la cual suele reírse, con la clase alta, con Miami, ciudad a la que defiende como la proyección de las fantasías de los latinoamericanos.

 

De esta forma se aprecian espacios desde la prensa, la televisión abierta y la literatura que dan cabida a manifestaciones de la homosexualidad distintas, algunas de las cuales se alejan del estereotipo tradicionalmente asignado a los homosexuales. No obstante estas manifestaciones locales, la máxima expresión homosexual presente en la industria cultural actual, es la serie de televisión Queer As Folk, cuya versión estadounidense / canadiense ya va en su tercera temporada al aire. Queer as Folk, cuenta las vidas de un grupo de amigos gays de la ciudad de Pittsburg, de sus relaciones familiares, laborales, y en especial sentimentales / sexuales. El protagonista de esta serie en un hombre atractivo, exitoso, admirado y odiado a la vez, y que no se compromete con nadie (Brian). Otro personaje importante es el eterno amigo del protagonista, con el que quizás podría comprometerse en el futuro, que oculta su orientación sexual en su trabajo y cuya madre tiene un local gay (Michael). Por supuesto hay un personaje que se convierte en la manzana de la discordia entre los anteriores, el menor del grupo, un chico guapo, que al salir del colegio entra a estudiar Arte (Justin); no podía falta el afeminado que no tiene una profesión estable y que es el personaje chistoso y tonto (Emmett), y el tipo con buenas intenciones pero un poco torpe para relacionarse con los demás (Ted), que además es judío porque hay que ser políticamente correctos, y una pareja de lesbianas que tienen 7 años de relación y un hijo cuyo padre biológico es Brian. En el universo de Queer As Folk suele ser Brian una suerte de Sol en torno al cual se producen los acontecimientos, lo que se confirma en la popularidad que despierta este personaje, pese a su explícita incapacidad de amar se ha convertido en un objeto de deseo para muchos homosexuales alrededor del mundo.

 

Junto con esta serie la televisión de EE.UU. ha incorporado la temática gay, en géneros como los reality show, así han aparecido espacios en los que un chico gay elige una pareja, debiendo identificar a los postulantes homosexuales y heterosexuales; y otros en donde un grupo de sofisticados gays asesoran a un hombre sobre Arte, Historia, Moda, Cocina, etc. A lo que hay que sumar los personajes gays que aparecen en series que no están dirigidas especialmente a la población homosexual, como en el caso de Queer As Folk, lo que nos muestra como la industria televisiva de EE.UU. está incorporando a las llamadas minorías sexuales a sus producciones, de la misma forma en que incorpora a otras minorías como los afro americanos, los judíos, los hispanos y los asiáticos.

 

Representaciones de la homosexualidad, distintas del estereotipo feminizado, emergen en algunos espacios de la Industria Cultural, un fenómeno a nivel local y global del que Chile se hace parte. Convirtiéndose en moda y en señal de apertura al mismo tiempo, haciendo pública que la homosexualidad se vive en diferentes formas y no solamente bajo el canon de la Loca. Hay quienes sostienen que el modelo de Homosexual masculinizado es funcional al sistema, dado que hace de la homosexualidad un asunto estrictamente privado, sin embargo viendo a Brian Kinney, el personaje interpretado por Gale Harold en Queer As Folk, valdría preguntarse si una cosa lleva a la otra porque él es muy viril y todo el mundo sabe que es homosexual, ni siquiera oculta su orientación sexual en el trabajo. Por otro lado también puede sostenerse lo contrario y decirse que La Loca es mucho más funcional al sistema en la medida que valida muchos de los prejuicios sobre los homosexuales y reafirma los patrones clásicos de lo masculino y lo femenino en la idea de la homosexualidad como algo anormal que no es lo uno ni lo otro. En definitiva lo claro es que al igual que en el caso de la heterosexuales, la sexualidad se vive de diferentes formas más allá de los estereotipos, y que la actual aparición de la temática gay esta dando cuenta de esa diversidad.

 

El limite entre comunidad y mercado es actualmente menos nítido, ya que puede entenderse a la emergencia de este mercado como parte del destape post dictatorial, ya que es en la década de los noventas cuando se multiplicaran los lugares de encuentro homosexual. El rol del consumo en la construcción de identidades es hoy más explícito que antes, cuando las utopías aparecen desacreditas o mejor dicho cuando lo que ellas negaban emerge, porque no hay que olvidar que la Modernidad le dio a lo que para la Iglesia era un pecado, la categoría de enfermedad, de patología. En una sociedad que aspire a ser más diversa la aceptación de las llamadas minorías, sexuales, étnicas, culturales, es de vital importancia, y en una sociedad neoliberal su constitución en objeto de consumo, su integración al mercado es una eficiente forma de integración, como lo señala la página web www.santiagogay.com , parece ser mejor tener a la sociedad como tu aliada antes que como tu enemiga.

 

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NOTAS:

  • 1 Bengoa, J., 1996: 46, La Comunidad Perdida , Sur Ediciones, Santiago, Chile.
  • 2 GLBTT: Gays, Lesbianas, Bisexuales, Transgéneros y Transexuales, nomenclatura con la cual se promociono la Marcha del Orgullo Gay realizada en septiembre del año 2003 en el centro de Santiago.
  • 3 Ver el sitio: www.rainbowcard.com
  • 4 Homedes, M., El Poder del Orgullo , en: La Nación, domingo 28 de junio 2003, páginas. 24-25Santiago.
  • 5 De las cuales sobrevive la discoteca Fausto , ver el sitio: www.fausto.com
  • 6 Fuentes, M., 2002: 26, Ser Homosexual, Proceso de Construcción Identitario, Saniago1950-2000.
  • 7 Becerra, M., 1998: 5-6, De lo Individual a lo Colectivo, CChPS Serie Publicaciones, Santiago, Chile.
  • 8 Las páginas chilenas más importantes son: www.gaychile.com , www.santiagogay.com , www.sidaccion.cl .
  • 9 Con platas fiscales financian libro gay, en: La Segunda, 25-8-94. El Derecho a la Diferencia, en: La Nación 24-11-94

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